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Muerte de un viajante

La entrada del Jueves 16 de julio de 2009, por Alejandro Carantoña

Muerte de un viajanteTraducción: Eduardo Mendoza

Dirección: Mario Gas

Reparto: Jordi Boixaderas, María Cirici, Carles Cruces, Pablo Derqui, Camilo García

No negaré que cuando abrí el libreto y encontré que la duración del espectáculo era de 3 horas y 10 minutos (con pausa de 20 minutos) se me cayó a los pies y temí por mi supervivencia, dada la ¿encantadora? incomodidad de los asientos del Teatro Español.

Sobre todo porque hace algún tiempo asistí a una representación (no daré nombres, pero se esperaba otra cosa de ellos) bastante lamentable de El precio, sobreactuada y bastante poco lograda: Arthur Miller no es un autor que se caracterice por sus explosiones literarias, por la espectacularidad escénica. No, sus obras requieren uno de los ingredientes clave en teatro: que lo complejo parezca simple.

Es lo que él ofrece en el texto, y lo que debe llegar al espectador tras haber superado no ya el trabajo de los actores, sino el peliagudo escollo de una traducción o adaptación. Mendoza realiza un trabajo impecable en este sentido, y Mario Gas (San Mario Gas, a partir de ahora) no se queda atrás con su sobriedad y minuciosidad. En Las Troyanas, de Eurípides, que pude ver el año pasado en las Naves del Español, quedaba clara su valía, pero se desinflaba por cortesía de un reparto en exceso televisivo.

Aquí no. Entre una escenografía cuidada al milímetro y un Boixaderas espectacular, los flashbacks dejan con la boca abierta, los momentos más crudos erizan hasta el último pelo y los más tiernos (dentro de la dureza implacable de Miller) cierran con convicción un nudo en la boca del estómago, que acompañará al espectador hasta que haya logrado echarse unas risas tras la representación.

Tampoco creo que sea casual que Boixaderas y Camilo García sean actores de doblaje, de Russell Crowe y Anthony Hopkins respectivamente, lo cual, unido al atrezzo profundamente americano nos transporta a otro tiempo, a otro ambiente. Brillante Biff Loman, interpretado por el sorprendente Pablo Derqui; sobresaliente Rosa Renom como madre; Víctor Valverde en el papel de Ben… Habría que citar y aplaudir a cada uno de ellos, por engrasar y hacer rodar una máquina inasible y enorme; todo un hito se mire por donde se mire.

Por fin podemos ovacionar por convicción y encontrar que aún queda, en España, una casta de artistas capaz de traspasar el escenario, sentarse con nosotros en el patio de butacas y zarandearnos hasta que sintamos algo. Por fin una obra redonda.


1 comentario »

  1. mmmmmmmm larguita la obra

    soulheroes.com

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