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a junio 12th, 2009

  1. ¿Un cigarrito?

    Lo escribí el Viernes 12 de junio de 2009

    Resulta que la última de Elena Salgado, la ministra que logró tocar la fibra sensible de media España desde su Ministerio de Sanidad con leyes contra el flotador ibérico y el tabaco lo ha vuelto a hacer, desde Economía, y con un par.

    19 céntimos más por cajetilla, porque ella lo vale. Que así nos protege, dice. Y que así salvamos las arcas del Estado, dice. Eso sí, sigue siendo más barato que en Portugal.

    Estamos aviados, si nos anuncian reformas fiscales como tiendas de toallas…

    Ah, se me olvidaba. Pregunten en su gasolinera más cercana, verán qué gustito.


  2. Mendel el de los libros

    Lo escribí el

    Mendel el de los libros

    Mendel el de los libros

    Stefan Zweig

    Traducción de Berta Vias Mahou

    Ed. Acantilado, Barcelona, 2009 

    “Un librito delicioso”, anuncia la portada de Mendel el de los libros, la enésima joya de Stefan Zweig publicada por Acantilado. Y es que, efectivamente, se trata de un relato muy breve, tanto que uno casi se podría sentir estafado por pagar 9 euros por un libro de los que se leen de una sentada y sin parpadear, sin capítulos ni epígrafes. Una historia en la que Zweig, como el gran narrador que es, logra equilibrar milimétricamente fondo, forma e historia.

    El fondo reside en la identidad y personalidad de Mendel, un personaje solitario y enciclopédico que conoce toda la bibliografía del mundo y cuyo devenir acabará quedando marcado, a medida que transcurre el relato, por esa idea de Europa en torno a la cual orbita la mayor parte de la reflexión de Zweig. Un progreso al que asistió horrorizado, plasmándolo con más y más crudeza hasta que se apoderó de él: en Memorias de un europeo, su autobiografía, no duda en supeditar sus propias vivencias al mundo que conoció, en declararse mero espectador de un tiempo.

    En la forma, nos deja prendados con su capacidad para jugar al despiste, para llevarnos por el camino narrativo inicialmente (la descripción de Viena y del café en el que se desarrolla la historia) y, a las pocas páginas, hacer un quiebro y lanzarse por los derroteros ensayísticos, por desarrollar ideas completamente inesperadas en un cuento de estas características. Finalmente, vuelve a su hilo argumental sin despeinarse, dejando claro que todo en su escritura responde a un esquema pensado y planeado y que nunca, jamás, el relato le domina a él: siempre lleva las riendas.

    Por último, hay que destacar el envidiable ritmo: la brevedad, obviamente, contribuye a una lectura rápida, pero es la cuidada segmentación de la estructura la que permite seguir todos y cada uno de los puntos del texto sin detenerse, sin pestañear.


  3. Preparando el podcast

    Lo escribí el

    Mañana volvemos al suplemento Culturas  con una pequeña columna sobre Salinger y el pollo (sentido figurado: sería demasiado bueno) que ha escrito la segunda parte no autorizada de El guardián entre el centeno. Estoy grabando el primer episodio del Podcast 2.0, que colgaré mañana, y que irá precisamente sobre este tema.

    Además, leeré un trocito de un relato en el que estoy trabajando. Por ejemplo…

    ¡Qué buen día hace, copón!